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Cueva de los Verdes | |
La Cueva de los Verdes propiamente dicha
es una sección de aproximadamente un kilómetro de una de las mayores
grutas volcánicas del mundo, la llamada en conjunto El Tubo Volcánico
de Los Jameos, ya que este colosal antro serpentiforme alcanza sólo en
tierra firme más de 6 kilómetros de longitud, a los que hay que
sumar unos 1,5 más que continúan bajo el lecho marino.
Jameo
es nombre aborigen con que se designan unas características y descomunales
socavones abiertos en el terreno al desplomarse el techo de una gruta volcánica,
como es el caso del gran hueco en cuyo fondo se encuentran la entrada y la salida
de esta cueva.
La formación de un túnel o tubo volcánico
- como se denomina en vulcanología a esta clase de cuevas - es producto
de la acción de una corriente de lava incandescente muy fluida, que discurre
por el interior de una colada previamente formada que aún no ha alcanzado
un grado de solidificación avanzado. Llega un momento en que la superficie
exterior de este ígneo caudal se petrifica por efecto del enfriamiento
producido por el aire ambiente, formándose así el techo. Una vez
que el contenido del interior se vacía por cese de la emisión lávica,
quedan construidas finalmente estas características grutas tubiformes.
En el caso de la que nos ocupa, el proceso debió repetirse, ya que
buena parte de la misma está constituida por dos galerías superpuestas,
que sólo se comunican ocasionalmente por grandes agujeros, si bien en algunos
tramos de considerable longitud, a veces el tabique de separación intermedio
falta por desplome.
Según las estimaciones más fiables, la formación
de este gran tubo volcánico debe remontarse hasta un período de
tiempo comprendido entre tres y cinco milenios atrás, en que se cree que
tuvo lugar la formidable erupción del volcán La Corona en que se
originó.
La Cueva de Los Verdes gozó de merecida fama en
la isla por haber servido a sus habitantes de seguro baluarte en las múltiples
invasiones piráticas de que fue objeto en siglos pretéritos. La
cámara llamada por antonomasia El Refugio, situada en lo más recóndito
de la gruta, era en aquellos tiempos prácticamente inexpugnable, pues por
un lado su acceso se reduce a un pasadizo tan bajo y tan estrecho, que sólo
podía pasar arrastrándose una persona de cada vez, mientras que
por el otro termina en un precipicio desplomado de unos quince metros de altura,
que únicamente podía subirse valiéndose de cuerdas o escalas
echadas por los que se hallaban arriba.
La cueva fue abierta al público
por el Cabildo Insular de Lanzarote en 1964, previo a un concienzudo acondicionamiento
para dotarla de un cómodo camino y algunos tramos de escalera intercalados.
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