| Lanzarote
- Isla de Las Canarias - Los siete Centros
Turísticos El Jardín
de Cactus | |
El Jardín de Cactus, inaugurado
en 1989, fue la última gran obra dedicada al turismo que César Manrique
concluyó en Lanzarote.
Construido a base de gruesas paredes de piedras
basálticas sueltas, a modo de espacioso anfiteatro apuesto en anchas gradas
o parterres escalonados, cuyo suelo se halla recubierto de una espesa capa de
lapilli al estilo de los típicos campos de cultivo enarenados de la isla,
en su rotundo recinto exhibe sus exóticas formas una completísima
colección de más de 1.400 plantas crasas o suculentas, de las cuales
la mayoría son cactos propiamente dichos, ya que hay además otras
muchas especies cactiformes o de otra morfología, no pertenecientes a la
familia de las cactáceas.
Los servicios de bar y restaurante se hallan
instalados en edificios de original diseño, cuyas paredes han sido forradas
exteriormente con la misma clase de piedra volcánica empleada en el resto
de la construcción, lográndose con ello un conjunto arquitectónico
de gran armonía y rara belleza.
Llamativos resultan los monolitos naturales
que quedaron, debido a la mayor consistencia de la roca arenisca de que están
formados, al finalizar, hace muchos años, la explotación de este
antiguo rofero o mina de arena volcánica.
Se ha elegido para su
ubicación, por lo que ello tiene de significativo, la zona de la isla dedicada
al cultivo de la chumbera o tunera, como esta planta es llamada en nuestro archipiélago,
con objeto de realizar la cría de la cochinilla Dactylopius coccus, pequeño
insecto del que se extrae el colorante conocido en el mercado con el nombre de
carmín o cochinilla, como el propio parásito.
Constituyó este producto en el
pasado uno de los más firmes pilares en que se sustentaba la economía
isleña; y si bien su importancia decayó enormemente con el descubrimiento
de las anilinas, ha continuado empleándose, no obstante, por su carencia
de toxicidad en todos aquellos artículos que entran en contacto con el
aparato digestivo, como ocurre en la cosmética, repostería, ciertas
bebidas y embutidos, etc.
La recolección
del insecto que vive inmóvil, con su largo pico clavado en el cacto a través
del cual absorbe la savia de que se nutre, se lleva a cabo preferentemente en
verano. Una vez recogido, desprendiéndolo con una pequeña paleta,
se mata zarandeándolo en el tablero, se deja varios días al sol
para que se seque, se limpia y se envía a las fábricas para su procesamiento
industrial.
Anexo destacado de este original centro turístico
es el viejo molino de viento, cuya función es - como lo fue antaño
la de otros muchos similares - la de moler el grano, previamente tostado, con
que se elabora el gofio, popular alimento canario de origen guanche.
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