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Lanzarote - Isla de Las Canarias -
Los siete Centros Turísticos El
Mirador del Río | |
Muy cerca del
punto culminante de Atalaya Grande, posteriormente llamado La Batería del
Río, donde antaño se apostaba el avizor atalayero en prevención
de desembarcos furtivos, se ubica hoy, a 475 metros sobre el nivel del mar, el
moderno centro turístico del Mirador del Río, cuya construcción
data de 1974, auténtica obra de arte de la arquitectura ecológica
más funcional por perfecta integración en el terreno circundante.
Tanto desde los amplios ventanales
como desde la balconada exterior que cuelga sobre el precipicio se puede contemplar
un panorama, cuyo motivo principal son las unidades geográficas que integran
el Parque Natural de los Islotes y el Risco de Famara. Son éstas, por orden
de proximidad al mirador, las siguientes:
En primer lugar, el propio Risco de Famara, imponente acantilado de unos 480 metros
de altura media sobre el nivel del mar, que se extiende a lo largo de más
de 15 kilómetros de longitud y que constituye uno de los enclaves botánicos
más importantes de todo el archipiélago canario. En él se concentra la mayor parte
de las plantas endémicas exclusivas de Lanzarote, que rondan la veintena
de especies, así como otros muchos más comunes a otras islas y de
la región macaronésica. Abajo,
en el espacioso piedemonte que forman los derrubios acumulados en el transcurso
de los milenios, llaman poderosamente la atención las antiguas Salinas
del Río, algunos de cuyos compartimentos ofrecen un curioso color rojo,
producto de la proliferación en sus aguas del diminuto crustáceo
Artemia Salina. Enfrente destaca la isleta
de La Graciosa, separada de Lanzarote por el brazo del mar llamado El Río
de 1 kilómetro de anchura en su parte más estrecha. Es, con sus
27 kilómetros cuadrados, la mayor de las que componen el archipiélago
menor y la única habitada. Su población, de algo más de 500
vecinos, se concentra en el puertito de Caleta del Sebo y vive dedicada preferentemente
a la pesca. Justo detrás de La Graciosa asoma
Montaña Clara, de apenas 1 kilómetro cuadrado de superficie, consistente
en un volcán emergido de las aguas.
Bastante más alejada, en el confín del horizonte, se divisa el islote
de Alegranza, avanzada norteña de las tierras canarias, de unos 10 kilómetros
cuadrados de extensión, dotada de un importante faro de recalada, inaugurado
en 1865. Tanto Alegranza como Montaña
Clara son el asiento de importantes criaderos de aves marinas, y en sus aguas
abundan peces de variadas especies. edited by: |