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Turísticos El Parque
Nacional de Timanfaya | |
El Parque Nacional
de Timanfaya, en el cual se encuentran las Montañas de Fuego, ocupa el
corazón de la zona sur occidental de la isla, que quedó cubierta
con los materiales procedentes de la gran erupción volcánica que
con algunos períodos de calma eruptiva se extendió desde el 1º
de Septiembre de 1730 hasta el 16 de Abril de 1736, según las crónicas
históricas del Cura Párroco Curbelo. De su magnitud e intensidad
son prueba elocuente el inmenso mar de lava formado y la treintena de conos mayores
que surgieron a lo largo de una enorme fractura efusiva.
Sus
51,07 kilómetros cuadrados de superficie encierran un rico muestrario de
estructuras y materiales de las más variadas formas y colores, entre los
que cabrían destacarse los impresionantes conos mayores y sus estructuras
adventicias, los hornitos o pequeños volcancillos surgidos de las incandescentes
coladas como consecuencia del escape violento de los gases aprisionados en sus
entrañas, los campos de lava en revueltos bloques, fragmentos escoriáceos,
lastrones abombados o de superficie codiforme, y las tersas llanuras de piroclastos.
La vida vegetal superior es escasa e incipiente,
llamando la atención la presencia del junco (Juncus acutus L.), resultando
paradójico verlo medrar en un suelo tan requemado y aparentemente falto
de agua. La representación de líquenes es por contra muy importante,
habiéndose catalogado más de 200 especies diferentes que introducen
notas de variado colorido sobre las rocas en que crecen.
En cuanto a la fauna de vertebrados terrestres habría que consignar un
par de especies de pequeños lagartos y varias aves, algunas de las cuales
anidan en su interior.
El centro neurálgico del
parque es el Islote de Hilario, sorprendente acumulación de piroclastos
sueltos, del que años atrás tomara posesión el popular personaje
que habría de infundirle su nombre, en cuya cima se ha construido un restaurante-mirador
de audaces líneas, significativamente llamado El Diablo, dotado de cocina
alimentada con gases calientes. Bajo la superficie debe hallarse un resto magmático
a somera profundidad, que trasmite por convención de gases el intenso calor
geotérmico que le ha dado renombre mundial, perfectamente detectable apenas
se escarba un poco en el suelo: a menos de un metro de profundidad ya pueden alcanzarse
los 100 grados centígrados, y a los diez metros se pasa de los 400 grados.
Desde este lugar central y estratégico
se inicia el recorrido en circuito de 14 kilómetros de la Ruta de Los Volcanes
que, atravesando los más espectaculares y fantásticos parajes y
rincones de esta convulsionada comarca, le ofrece al visitante un irrepetible
conjunto paisajístico de excepcionales características.
El 9 de Agosto de 1974 y después de realizar el Cabildo Insular de Lanzarote
las obras del restaurante-mirador y de la Ruta de los Volcanes, fue declarado
por decreto Parque Nacional de Timanfaya.
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